jueves, 5 de agosto de 2010

Sentidos (2º Concurso de Microrrelatos Antonio Almansa 2007)



Por favor, ¡acércate y mírame!, ¿puedes observar lo que yo no veo?, ¿acaso puedes escuchar lo que yo no oigo?, ¡ven y bésame!, y siente el desamor que brota de mis labios, por favor, ¡abrázame y percibe la fragancia de mis sueños!.

martes, 3 de agosto de 2010

Perpetuo Silencio (2º Concurso de Microrrelatos Antonio Almansa 2007)


¡Oh, perpetuo silencio!, sólo necesito una palabra tuya, el susurro de tus labios, tu aliento de esperanza, el murmullo de tu inocencia, el resonar de tu cálida voz, el eco de tu infinita soledad, la cadencia de tu eterno compás, ¡oh, perpetuo silencio!, siento que jamás te podré escuchar.

lunes, 2 de agosto de 2010

Onirismo (1er Concurso de Microrrelatos Antonio Almansa 2006)


Se despertó sobresaltado, el sudor brotaba de su rostro y su mente aún retenía los últimos retazos de su horrible pesadilla. La abrumadora angustia que sentía se alojaba en su estómago y percibía en sus oídos el eco desolado de sus palpitaciones resonando a través de los muelles del colchón sobre el que yacía. Intentó incorporarse sobre sus piernas, pero estas, adormecidas y sin fuerzas, le hicieron precipitarse sobre el frío y húmedo suelo. La oscuridad lo inundaba todo. Utilizando sus brazos se arrastró hasta la puerta. Alargó su brazo en busca de la manecilla, pero en su lugar, el tacto de sus dedos notó la presencia de una mano. El repentino hallazgo arrancó un grito desgarrador de su interior, asustado se echó bruscamente hacia atrás y se golpeó la cabeza. Instantáneamente, se volvió a despertar, se incorporó, encendió la luz y vio que todo había sido un sueño.

domingo, 1 de agosto de 2010

Estación Lunar 4 (1er Concurso de Microrrelatos Antonio Almansa 2006)


Flotando en la ingravidez me encuentro, en mis pupilas se refleja la luz de la eternidad. Absorto no puedo dejar de observar el maravilloso espectáculo que ante mí se cierne, luces y colores en la oscuridad, paz y armonía en el firmamento. Mis pensamientos, alimentados por mis sueños y mis esperanzas, desbordan mis emociones al contemplar su belleza.
Ya sólo me queda pensar en lo que la vida fue y soñar en cómo esta algún día logrará renacer.
De repente, un escalofrío me estremece, recobro la conciencia y fijo mi atención en la consola de mando, establezco los parámetros de la trayectoria de navegación y los vectores de la nueva órbita, tomo los mandos y enciendo los motores sin dilación, diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno, cero... ¡rumbo a Marte!.